Balance de la cumbre del G8
Posteado August 18, 2008 a 9:00 am

En Ongmanía hablamos en su momento de la campaña que, con motivo de la celebración de la cumbre anual del G8, lanzó Intermon Oxfan para presionar a estos países sobre la necesidad de adquirir compromisos reales entorno a los principales problemas que existen a nivel mundial. Ya que sobre ellos recae una gran responsabilidad por la enorme influencia que ejercen a nivel mundial sus economías. Ahora Intermon Oxfan hace valoración de la campaña, en la que consiguieron recoger 1 millón de mensajes. Y nosotros aprovechamos para evaluar la cumbre.
Como es habitual los acuerdos alcanzados fueron calificados de fracaso por las organizaciones humanitarias, y de fructíferos por parte de los organizadores. La cumbre estuvo marcada por un tema, el cambio climático. Su principal promotora, la canciller alemana Angela Merkel, tuvo que conformarse con el compromiso de reducir en un 50% las emisiones de CO2 para el 2.050, muy por debajo de las pretensiones iniciales. Pero algo es algo, por desgracia los efectos de este tímido compromiso no se notarán en la atmósfera hasta dentro de 200 años.
Los debates giraron de nuevo entorno a los problemas que amenazan el buen funcionamiento de las economías neoliberales de estas potencias. Con clásicos como el precio del petróleo o el desarme nuclear, y otros nuevos como la lucha contra la piratería o si debe o no entrar China a formar parte del grupo de los poderosos. Problemas como la crisis alimentaria fueron clausurados celebrando una cena muy criticada dado lo opíparo y fastuoso del menú, nada menos que 19 platos, con brindis final con shake en tazas de laca valoradas en 1.000 € cada una.
A la vista de los resultados obtenidos, se podría tender a una visión pesimista, en donde no hay apenas cabida para el cambio. Pero lo cierto es que el activismo pacifista que promueven y ejercen las organizaciones humanitarias es necesario, y tiene sus consecuencias positivas incluso a corto plazo. Gracias a él, este tipo de reuniones se observan de una forma más crítica por parte de la opinión pública. Evitando que acuerdos como la reducción a un 50% de las emisiones de CO2 para el 2.050 se vendan como un gran avance. Se consigue poner la voz de alarma en el hecho del gran gasto de reservas alimentarias en su uso como biocombustible. También se hace enrojecer a los máximos mandatarios al reconocer éstos la necesidad de afrontar los graves problemas de salud mundial. Todo esto sin un movimiento social detrás no se conseguiría.
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