Las organizaciones Amnistía Internacional, Fundació per la Pau, Greenpeace e Intermón Oxfam denunciaron este viernes que el Gobierno español “sigue sin aplicar la Ley 53/2007, que regula el comercio exterior de armamento y material de doble uso” y le acusaron de “vender en 2009 material de defensa a países donde no se respetan los derechos humanos como Colombia, Marruecos, Sri Lanka, Tailandia y Guinea Conakry”.
Así, indicaron que, según los datos del primer semestre del año pasado, aportados por el Ministerio de Comercio, “España exportó material de defensa por valor de 411,1 millones de euros, lo que supone un aumento del 64,5 por ciento sobre el mismo periodo del año anterior”. Por ello, las organizaciones reclaman al Gobierno que explique los criterios que utiliza para autorizar esas ventas y evaluar la situación de los países de destino.
Además, señalaron que durante 2009 se vendieron “casi 4,7 millones de euros en material policial y de seguridad (antidisturbios), y casi 19 millones de euros en armas de caza y tiro deportivo y sus municiones, superando las autorizaciones para estas armas los 41 millones de euros”. Respecto al material de doble uso, apuntaron que “se vendieron más de 45 millones de euros”.
La Ley 53/2007 regula estas ventas, y establece que no se autorizarán transferencias a lugares donde estas armas puedan ser utilizadas para cometer violaciones de los derechos humanos o del Derecho Internacional Humanitario (DIH), donde haya riesgo de desvío a otros países.
“Pese a ello, se han seguido produciendo exportaciones a destinos preocupantes como Marruecos, con 29,5 millones de euros; Colombia con 31 millones; Arabia Saudí, con casi 5 millones, y otros como Pakistán, Sri Lanka o Tailandia”, aseguraron.
Por último, las ONG reclamaron al Gobierno “que explique si ha autorizado o va a autorizar la venta de tecnología e ingeniería de aviones no tripulados a la compañía israelí Goldtech Technologies, por parte de la empresa española Aries, Ingeniería y Sistemas”, que según destacaron, “firmaron un acuerdo en 2009″.
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WWF alertó este martes de que los países balleneros, en especial Japón, siguen “camuflando” la captura de estos animales “bajo el disfraz” de la caza científica. Así, aseguran que con la “excusa” de estudiar mejor los hábitos de estas especies ya han terminado con la vida de casi 20.000 ejemplares, “muchos de ellos” en peligro de extinción, como por ejemplo el rorcual norteño.
En el marco de la Comisión Ballenera Internacional, que se celebra en Madeira (Portugal), la organización defiende que hay otras técnicas, como la biopsia de tejidos, para estudiar a estos animales sin necesidad de sacrificarlos ni herirlos. Sin embargo, Japón “sigue desafiando” la moratoria oficial a la caza de ballenas en el Antártico y en el Pacífico Norte de 1986, bajo la pretensión de que “es preciso sacrificar estas ballenas para dar respuesta a cuestiones fundamentales sobre la gestión de las poblaciones balleneras”.
Hace ocho años en el congreso de 2001 del Comité Científico de la CBI, 32 científicos recogieron en un documento su convencimiento de “que el programa de estudios japonés adolece de falta de rigor científico y no satisface los criterios científicos mínimos que se usan hoy en día en todo el mundo para contrastar las investigaciones científicas”.
En este sentido, WWF considera que “las investigaciones japonesas no son más que una excusa para sacrificar ballenas, con el fin deliberado de reducir su número y aprovisionar el mercado de carne de ballena japonés”. Sin tener en cuenta que la supresión de los grandes depredadores probablemente tendría “un efecto negativo a largo plazo” sobre las poblaciones de peces comerciales, ya que perturbaría las relaciones de la cadena trófica marina.
Aunque en Japón aseguran que los sacrifican para poder estudiarlos mejor, la cuestión es, a juicio de WWF, que los estudios publicados por Japón sobre este tema no tienen “ninguna validez científica y son defectuosos”, ya que “no han sido aceptados por ninguna publicación internacional, ni tienen posibilidades de ser aceptados en el futuro”.
Asimismo, la asociación también se muestra contraria a la hipótesis de que las ballenas devastan los mares, al alimentarse de gran cantidad de peces aptos para el consumo humano, pues apuntan que esta especie se alimenta principalmente de peces que no son consumidos por el hombre, como por ejemplo el krill, los copépodos y los calamares abisales.
Por otra parte, WWF cree, al igual que la Unión Mundial para la Naturaleza, que las ballenas “no tienen nada que ver con el declive actual de los bancos de pesca”, es más, es precisamente la sobrepesca humana la causante del agotamiento de la mayoría de las pesquerías comerciales.