Alejandro Sanz propone apagar las luces y los aparatos eléctricos durante unos minutos los días 22 y 27 de marzo para dar un respiro al planeta y mostrar la concienciación de la sociedad ante el cambio climático.
La comunidad de fans del cantante está organizando y apoyando esta iniciativa, que cuenta con una gran aceptación en las redes sociales a través de las cuales el artista se comunica con sus admiradores. Inicialmente iba a limitarse a una sola convocatoria, el día 22, pero en vista “del éxito” que ha tenido la idea, se amplió también al 27. “Vale, entonces el apagón será los dos días, el 22 a las 21.00 (hora de cada país) y el 27 a las 20.30. Gracias a tod@s por vuestros comentarios y ayuda”, escribió ayer Alejandro Sanz en su página web.
Sus fans animaban a la gente diciendo que “cuanta más gente colabore en el apagón más aire podrá guardar nuestra tierra en sus pulmones y así podrá respirar mejor más tiempo”. Por su parte, el madrileño, que se encuentra en México comenzando su gira, invitó a sus amigos/artistas a que colaborasen.
Algunos de los que ya han mostrado su apoyo son Juanes, Shakira, y sus fans, David Bisbal, Miguel Bosé, Beba, David Summers, Los Hombres G, Dani Martín, el productor Carlos Jean, Eva Longoria, Alicia Keys, Tony Parker, Kim Kardashian, Tony Romo, Swizz Beats, Kimora Lee Simons, Djimon Hounsou, Rene de Calle 13, Marc Anthony, Jennifer López, Tony Romo y los Dallas Cowboys. También apoyan la iniciativa Los 40 Principales, Cadena Dial y empresas como Market America.
Ecologistas en Acción, WWF y Greenpeace muestran su preocupación por el retraso de la Comisión Europea a la hora de decidir su postura sobre la protección del atún rojo. Las organizaciones ecologistas piden a los países miembros que incluyan esta especie en el Apéndice I del Convenio CITES, lo que prohibiría su comercio internacional. A partir del 13 de marzo se celebra en Doha (Qatar) la próxima Conferencia de las Partes del Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (Cites), quizás esta sea la última oportunidad: el atún rojo se encuentra al borde de la extinción y necesita medidas urgentes para evitar el colapso.
Más del 75% los stocks pesqueros mundiales están totalmente explotados, sobreexplotados o agotados. La sobrepesca, principalmente, ha provocado la desaparición del 90% de los grandes depredadores, como el bacalao, el atún o el pez espada.
Entre el 80 y el 90% de las capturas del Mediterráneo se destina a la exportación, en su mayoría hacia Japón. De hecho, este pais cuenta con unas reservas estratégicas de 25.000 toneladas de atún rojo procesado, lo que equivale a más de 30.000 toneladas en vivo, el doble de la cuota mundial de capturas para 2010. Actualmente, la población de machos reproductores es el 15% de lo que era hace unos años. Pese a estos datos, la cifra de extracciones en todo el mundo duplica e incluso triplica las capturas anuales permitidas.
Organizaciones no gubernamentales denuncian que las administraciones de la UE que subvencionan con cantidades millonarias de fondos públicos esta actividad son las que encubren las ilegalidades de las flotas de cerco privadas. Italia ha anunciado recientemente que apoya la prohibición del comercio internacional de esta especie, a pesar de tener una gran flota atunera. Esta propuesta de protección se une a la presentada en octubre de 2009 por el Principado de Mónaco, a la que se han sumado países como Holanda, Alemania o Suecia. Sin embargo España, el país que más se juega en la conservación del atún rojo, sigue manteniéndose en contra.
El consumidor final tiene un papel principal en la conservación de esta especie. En Reino Unido ya han lanzado una guía, llamada Fish2fork (Pescado para el tenedor) y que llegará a España en mayo, que evalúa los restaurantes según criterios de sostenibilidad.
Hoy martes celebramos el Día Mundial de los Humedales con la constatación de que, en España, se ha producido una reducción del 60% desde 1970 en la superficie total de eestos ecosistemas.
Los humedales contribuyen a luchar contra los efectos del cambio climático ya que, al ser sumideros de CO2, facilitan la prevención de algunas de sus consecuencias, como las inundaciones o la subida del nivel del mar.
España ha perdido el 60% de sus humedales en tan sólo cuatro décadas, según alerta Ecologistas en Acción con motivo del Día Mundial que se celebra bajo el lema “Proteger los humedales, una respuesta al cambio climático”. A nivel mundial, el Programa Hidrológico Internacional que lidera la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) cifra en un 50% los humedales que el planeta ha perdido desde el año 1900.
En otro informe, WWF señala al “acuciante problema de los pozos ilegales” como principal amenaza de los acuíferos españoles. Sólo el que alimenta Doñana, advierte la organización, ha rebajado en un 90% su aporte de agua a este humedal, debido a los 1.000 puntos de extracción ilegales que hay en la zona, informa Efe.
La asociación ecologista SEO/BirdLife conmemora mañana el Día Mundial de los Humedales con una veintena de actividades en España y Marruecoscon las que pretende concienciar a ciudadanos y administraciones de la importancia de estos ecosistemas en la lucha contra el cambio climático.
El arzobispo Desmond Tutu y Mary Robinson, ex comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, hicieron público ayer un veredicto global sobre el coste humano del cambio climático. La sentencia se ha aprobado en la primera audiencia climática internacional, organizada por Oxfam Internacional, en el Día Humanitario de la Cumbre del Clima en Copenhague. Se ha entregado el veredicto al secretario ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC), Yvo de Boer, para asegurar que llega a los 192 países que actualmente están negociando el acuerdo climático.
Robinson afirmó que el cambio climático “está minando los derechos humanos en una proporción sin precedentes”. Junto a ella se encontraban personas afectadas por los impactos del cambio climático procedentes de Bangladesh, Perú, Uganda y los EEUU.
La audiencia climática internacional ha sido la culminación de miles de audiencias organizadas por Oxfam Internacional en 35 países en lo que va de año. Más de un millón y medio de personas han participado en las audiencias para ser testigos de que el cambio climático está destrozando sus medios de subsistencia y sus vidas.
La audiencia climática ha resultado ser un recordatorio impactante del coste humano de más retrasos, justo cuando quedan sólo cuatro días para que concluya la Cumbre y sin que haya dinero sobre la mesa para ayudar a los países pobres a largo plazo.
“El cambio climático está afectando cada aspecto de la pobreza hoy en día. Desde la muerte hasta el hambre, pasando por desastres y desplazamientos forzosos, el coste de retrasar la acción es criminal”, ha afirmado Jeremy Hobbs, director ejecutivo de Oxfam Internacional. “Hemos estado esperando dos años para este acuerdo crucial. Cuando sólo quedan cuatro días, es hora de que los gobiernos dejen de eludir sus responsabilidades y consigan el acuerdo que todos necesitamos.”
Durante una semana, 160 chicos y chicas de 44 países participaron en el Foro Infantil del Clima. Esta reunión, previa a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima (COP 15), concluyó con la aprobación de una declaración conjunta que será presentada a los jefes de Estado y de Gobierno que participarán en el COP15.
Los siete días de plenarios, presentaciones, debates, grupos de trabajo y exposiciones les han servido para aprender más sobre el clima y para aproximarse al mundo de la negociación diplomática. La experiencia ha sido tan enriquecedora para los chicos y chicas provenientes de exclusivos colegios privados como para aquellos que nunca antes habían subido a un avión. Todos han aprendido algo y aportado algo.
Los delegados compartieron ideas y propuestas sobre la importancia de la participación de los más jóvenes en las discusiones sobre el cambio climático y sobre el modo en que su contribución es importante para cambiar las cosas. Demostraron ser conscientes de que es la unión lo que les da la fuerza y son optimistas respecto a ser escuchados por los gobiernos. “A los niños se nos escucha cuando hablamos en grupo, sobre todo si venimos de países tan diferentes”, afirma Ianoniman Oriam, de Kiribati.
La declaración será presentada a los participantes del COP15. En ella, los chicos y chicas firmantes realizan una serie de recomendaciones, pero antes lanzan el guante a los líderes mundiales asumiendo tres compromisos:
- Adoptar cambios en su estilo de vida personal que pongan en primer lugar el bien común sobre sus deseos individuales y su actual modo de vida.
- Educar y formar tanto a ellos mismo como a sus comunidades para lograr mitigar el cambio del clima.
-Unirse y cooperar activamente con todas las generaciones y con los gobiernos para combatir el cambio climático.
Ayer, 56 periódicos en 45 países decidieron dar el paso sin precedentes de hablar con una sola voz a través de un editorial común. Lo han hecho porque la humanidad se enfrenta a una grave emergencia.
“Si no nos unimos para emprender acciones decisivas, el cambio climático causará estragos en nuestro planeta y, con él, en nuestra prosperidad y nuestra seguridad. Los peligros son evidentes desde hace una generación. Ahora, los hechos han empezado a hablar por sí solos: 11 de los últimos 14 años han sido los más calientes que se registran, el casquete polar del Ártico está derritiéndose y la increíble subida de los precios del petróleo y los alimentos el año pasado nos ofrece un anticipo del caos que se avecina. En las publicaciones científicas, la cuestión ya no es si la culpa es de los seres humanos, sino cuánto tiempo nos queda para limitar los daños. Y, sin embargo, hasta ahora, la respuesta del mundo ha sido débil y desganada.
El cambio climático se ha ido produciendo durante siglos, tiene consecuencias que persistirán para siempre y nuestras perspectivas de controlarlo se van a decidir en los próximos 14 días. Pedimos a los representantes de los 192 países reunidos en Copenhague que no vacilen, que no caigan en disputas, que no se echen las culpas unos a otros, sino que aprovechen la oportunidad surgida del mayor fracaso político contemporáneo. Ésta no debe ser una lucha entre el mundo rico y el mundo pobre, ni entre el Este y Occidente. El cambio climático afecta a todos, y todos deben resolverlo.
La base científica es compleja pero los datos están claros. El mundo necesita tomar medidas para limitar el ascenso de la temperatura a 2 grados centígrados, un objetivo para el que será preciso que las emisiones mundiales alcancen su tope y empiecen a disminuir entre los próximos cinco y 10 años. Una subida mayor, de 3 o 4 grados centígrados -el mínimo aumento que, siendo prudentes, podemos prever si no se hace nada-, secaría los continentes y convertiría tierras de cultivo en desiertos. Podría extinguirse la mitad de todas las especies, millones de personas se verían desplazadas y el mar inundaría países enteros.
Son pocos los que creen que, a estas alturas, pueda salir de Copenhague un tratado perfectamente definido; sólo fue posible empezar a avanzar verdaderamente en esa dirección con la llegada del presidente Obama a la Casa Blanca y el cambio total en la política de obstruccionismo que Estados Unidos mantenía desde hace años. Y el mundo sigue estando a merced de la política interior norteamericana, porque el presidente no puede comprometerse por completo a emprender las acciones necesarias hasta que el Congreso lo autorice.
Pese a ello, los políticos, en Copenhague, pueden y deben ponerse de acuerdo en los elementos esenciales de un acuerdo justo y eficaz y, sobre todo, en un calendario firme para que ese acuerdo se convierta en tratado. Deberían imponerse como plazo la reunión de la ONU sobre el clima que se celebrará el próximo mes de junio en Bonn. Como dice un negociador: “Podemos ir a la prórroga, pero no podemos permitirnos el lujo de volver a jugar el partido”.
El núcleo del acuerdo debe ser un pacto entre los países ricos y los países en vías de desarrollo que aborde cómo se va a repartir la carga de luchar contra el cambio climático y cómo vamos a compartir algo que ahora es muy valioso: el billón aproximado de toneladas de carbono que podemos emitir antes de que el mercurio ascienda a niveles peligrosos.
Las naciones ricas son aficionadas a señalar la verdad aritmética de que no puede haber solución hasta que algunos gigantes en vías de desarrollo como China tomen medidas más radicales que hasta ahora. Pero el mundo rico es responsable de la mayor parte del carbono acumulado en la atmósfera, tres cuartos del dióxido de carbono emitido desde 1850. Ahora tiene el deber de tomar la iniciativa, y cada país desarrollado debe comprometerse a serias reducciones que disminuyan sus emisiones a un nivel muy inferior al de 1990 de aquí a 10 años.
Los países en vías de desarrollo pueden destacar que no son ellos los causantes del grueso del problema y que las regiones más pobres del mundo van a ser las más afectadas. Pero van a contribuir cada vez más al calentamiento y, por consiguiente, también ellos deben comprometerse a emprender acciones significativas y cuantificables. Aunque no han llegado a lo que algunos esperaban, los recientes compromisos de los dos mayores contaminantes del mundo, Estados Unidos y China, han sido pasos importantes en la debida dirección.
La justicia social exige que el mundo industrializado rebusque en su cartera y se comprometa a dar dinero para ayudar a los países más pobres a adaptarse al cambio climático y a suministrarles tecnologías limpias que les permitan tener un crecimiento económico sin aumentar sus emisiones. También es preciso fijar la arquitectura de un futuro tratado, con una rigurosa vigilancia multilateral, recompensas justas a cambio de la protección de los bosques y la evaluación creíble de la “exportación de emisiones” para que la carga acabe repartiéndose de forma más equitativa entre quienes fabrican productos contaminantes y quienes los consumen. Y la justicia exige también que la carga que corresponda a cada país desarrollado tenga en cuenta su capacidad de soportarla; por ejemplo, los miembros más nuevos de la UE, a menudo, mucho más pobres que “la vieja Europa”, no deben sufrir más que sus socios más ricos.
La transformación será cara, pero mucho menor que la factura de rescatar al sector financiero mundial, y mucho menos costosa que las consecuencias de no hacer nada.
Muchos de nosotros, sobre todo en los países desarrollados, tendremos que cambiar nuestro estilo de vida. La era de los vuelos que cuestan menos que el trayecto en taxi al aeropuerto se acerca a su fin. Tendremos que comprar, comer y viajar de forma más inteligente. Tendremos que pagar más por nuestra energía y utilizarla menos.
Pero el paso a una sociedad que emita poco carbono ofrece la perspectiva de más oportunidades que sacrificios. Ya hay algunos países que han reconocido que hacer esa transformación puede aportar crecimiento, puestos de trabajo y mejor calidad de vida. El flujo de capitales es un dato significativo: el año pasado, por primera vez, se invirtió más en formas renovables de energía que en producir electricidad a partir de combustibles fósiles.
Para librarnos de nuestra adicción al carbono en sólo unas décadas serán necesarias proezas de ingeniería e innovación comparables a las más grandes de nuestra historia. Pero, mientras que la llegada del hombre a la Luna o la división del átomo surgieron del conflicto y la rivalidad, la carrera del carbono debe nacer de un esfuerzo de colaboración para lograr la salvación colectiva.
La victoria sobre el cambio climático exigirá un triunfo del optimismo sobre el pesimismo, de la visión de futuro sobre la estrechez de miras, de lo que Abraham Lincoln llamó “los ángeles buenos de nuestra naturaleza”.
Ése es el ánimo con el que periódicos de todo el mundo han firmado conjuntamente este editorial. Si nosotros, con puntos de vista nacionales y políticos tan diferentes, podemos ponernos de acuerdo sobre lo que hay que hacer, seguro que nuestros dirigentes también son capaces de hacerlo.
Los políticos presentes en Copenhague tienen el poder de determinar cómo nos juzgará la historia: una generación que vio un reto y le hizo frente, o una tan estúpida que vio el desastre pero no hizo nada para evitarlo. Les rogamos que tomen la decisión acertada.
Este artículo lo suscriben los siguientes periódicos: Süddeutsche Zeitung (Alemania), Gazeta Wyborcza (Polonia), Der Standard (Austria), Delo (Eslovenia), Vecer (Eslovenia) Zimbabue Botsuana (Suráfrica) (Suráfrica), Dagbladet Information (Dinamarca), Politiken (Dinamarca), Dagbladet (Noruega), The Guardian (Reino Unido), Le Monde (Francia), Libération (Francia), La Repubblica (Italia), EL PAÍS (España), De Volkskrant (Holanda), Kathimerini (Grecia), Publico (Portugal), Hurriyet (Turquía), Novaya Gazeta (Rusia), Irish Times (Irlanda), Le Temps (Suiza), Economic Observer (China), Southern Metropolitan (China), CommonWealth Magazine (Taiwan), Joongang Ilbo (Corea del Sur), Tuoitre (Vietnam), Brunei Times (Brunei), Jakarta Globe (Indonesia), Cambodia Daily (Camboya), The Hindu (India), The Daily Star (Bangladesh), The News (Pakistán), The Daily Times (Pakistán), Gulf News (Dubai), An Nahar (Líbano), Arabic Gulf Times (Qatar), Maariv (Israel), The Star (Kenia), Daily Monitor (Uganda), The New Vision (Uganda), Zimbabwe Independent (Zimbabue), The New Times (Ruanda), The Citizen (Tanzania), Al Shorouk (Egipto), Botswana Guardian (Botsuana), Mail & Guardian (Suráfrica), Business Day (Suráfrica), Cape Argus (Suráfrica),Toronto Star (Canadá), Miami Herald (EE UU), El Nuevo Herald (EE UU), Jamaica Observer (Jamaica), La Brújula Semanal (Nicaragua), El Universal (México), Zero Hora (Brasil), Diario Catarinense (Brasil), Diaro Clarín (Argentina).
En esta cuarta edición de los premios que convoca cada año Ecologistas en Acción, el jurado ha querido premiar a aquellos videos que destacan por su creatividad a la hora de transmitir problemáticas que se ubican entre lo ambiental y lo social. (Para ver los vídeos clicar el enlace al final del post)
El jurado, compuesto por Joao Luis Azevedo (director del programa de la RTP, Rádio e Televisão de Portugal, “El Minuto verde”), Andrew Maclaurin (realizador audiovisual), Samuel Martín-Sosa (director del documental “Marcha atrás”) y Theo Oberhuber (coordinador de Campañas de Ecologistas en Acción), ha otorgado los siguientes premios:
Un primer premio para el video “Comprometid@s”, de Manuel Redondo Arandilla, por reflejar la lucha de un grupo de mujeres que intentan revitalizar la zona rural en la que trabajan mientras buscan un equilibrio con su entorno:
Dos menciones especiales del jurado para:
“Un pueblo llamado Concha”, de Mariola Olcina, por reflejar de forma cercana el drama de una activista y su lucha por defender el entorno en el que vive:
“Próxima estación - Hurrengo Geltokia”, de Niko Vázquez, por mostrar de forma imaginativa el escenario en el que nos coloca el cambio climático:
El listado de los diez videos que fueron finalistas es:
“Comprometid@s”, de Manuel Redondo Arandilla.
“Próxima estación - Hurrengo Geltokia”, de Niko Vázquez.
“Un pueblo llamado Concha”, de Mariola Olcina
“La cocina solar”, de Jose Antonio Fortuño Sancerni
“El pueblo de las tortugas”, de Valeria Pugliese
“Secretos de arena”, de Sonia Llera Segovia
“Las Montañas del Norte”, de la Plataforma para la Defensa de la Cordillera Cantábrica.
“Mirando entre grises”, de Larissa Sarduy.
“La costa desplumada”, de Jorge Álvarez Chachero.
“Traperos”, de Federica Romeo.
El certamen Videodiversidad nació hace cuatro años para apoyar iniciativas audiovisuales no profesionales y premiar los trabajos que mejor reflejen el ecologismo social, es decir, una perspectiva integradora que entiende que los problemas ambientales y sociales deben tratarse de forma entrelazada.
Con Videodiversidad y el proyecto EcologistasTV, Ecologistas en Acción pretende realizar un trabajo de sensibilización a través del lenguaje audiovisual y los canales que las nuevas tecnologías de la comunicación permiten.
Ecologistas en Acción ya ha lanzado Videodiversidad 2009, la tercera edición de su certamen audiovisual, “Video de ecologismo social”.
Videodiversidad es un espacio dedicado al video y a la defensa del medioambiente e incluye un certamen de video al que se podrá concurrir hasta el 15 de noviembre de 2009. La entrega de premios se realizará el viernes 4 de diciembre de 2009.
El certamen Videodiversidad nació para apoyar iniciativas audiovisuales no profesionales y premiar los trabajos que mejor reflejen el ecologismo social, es decir, una perspectiva integradora que entiende que los problemas ambientales y sociales deben tratarse de forma entrelazada.
Más de 300 actividades en toda España conmemorarán los días 3 y 4 de octubre el Día Mundial de las Aves en las que este año se prestará atención especial a la conservación de las aves migratorias que están disminuyendo rápidamente por las numerosas amenazas que sufren.
Según informó la Sociedad Española de Ornitología (SEO)/Birdlife en un comunicado, Birdlife Internacional celebrará la efemérides en más de 30 países de Europa con cientos de eventos, desde observación de aves a excursiones, juegos para niños, actividades de anillamiento, conferencias, exposiciones, identificación de aves y encuentros lúdicos, entre otras.
La celebración del Día de las Aves este año promueve la Campaña Aves Migradoras (Born to Travel) de BirdLife International para conservar a las aves migradoras que viajan entre Europa y África. En su viaje anual estas aves dependen de un buen número de espacios donde descansar y alimentarse que en muchas ocasiones están amenazados. La agricultura intensiva en Europa, la deforestación en África o la caza ilegal en algunos países del Mediterráneo son algunos de los ejemplos que reducen sus posibilidades de supervivencia.
El Día de las Aves atrajo el año pasado a 30.000 adultos y niños en más de 30 países de Europa y se observaron un total de 2,2 millones de aves. “La popularidad de las aves es claramente creciente, pero también es urgente su conservación”, destaca la organización
Objetivos generales
• Acercar el mundo de las aves y sus hábitats a los ciudadanos, para que el interés por las aves anime a la gente a una mayor participación y apoyo a la conservación de la naturaleza.
• Dar a conocer las amenazas a las que se enfrentan las aves y las medidas de conservación necesarias para su supervivencia.
• Difundir el trabajo de SEO/BirdLife en este sentido.
• Concienciar a la opinión pública sobre la importancia de conservar nuestro entorno natural más cercano, como un primer paso para avanzar en la conservación medioambiental de nuestro planeta.
El satélite de la Agencia Espacial Estadounidense (NASA)‘Icesat’ ha revelado que el hielo de los glaciares de Groenlandia y de algunas zonas de la Antártida se derrite a un ritmo ‘récord’, lo que provoca la preocupación de los científicos que alertan de las “importantes” consecuencias que tendrá este fenómeno en el futuro en relación con el aumento del nivel de los océanos.
Según ha publicado la BBC, un equipo de expertos británico concluyó, tras estudiar los datos del satélite, que la fusión completa del hielo de Groenlandia “elevaría el nivel del mar alrededor de siete metros”. “Todos los glaciares que están cambiando rápidamente son los que desembocan en el mar”, explicó recientemente el investigador de la British Antarctic Survey (BAS), Hamish Pritchard.
Igualmente, apuntó que la “rapidez” con la que algunos de los glaciares se dirigen hacia el mar, “supera con creces la velocidad máxima a la que el hielo puede ser devuelto a la tierra a través de la precipitaciones”. Los ejemplos “más gráficos” del deshielo proceden de la Península Antártica, principalmente de una región que presenta un nivel de calentamiento mayor que el resto del continente.
No obstante, en muchos otros puntos, tanto de la Antártida como de Groenlandia, las formaciones de hielo “están siendo confrontadas” por aguas más cálidas que están erosionan sus frentes. Además, el equipo explica que la ruptura de las barreras heladas flotantes que normalmente constriñen el flujo de los glaciares “también contribuye al deshielo acelerado, así como el aumento de la temperatura del aire”.
81 GLACIARES SE DERRITEN A UN “RITMO INUSUAL”
En este sentido, la investigación muestra que, de los 111 glaciares analizados, el grosor de 81 de ellos “adelgaza a un ritmo dos veces más rápido que el hielo de situado a su alrededor”. En el caso de la Antártida, este adelgazamiento se da de forma “masiva”, en las capas de la zona oriental, mientras que el hielo de la Antártida occidental muestra un “panorama mixto”.
“Uno de los grandes asuntos que preocupan ahora a la glaciología es obtener modelos fijos que sirvan para predecir el modo en que se derriten las capas de hielo, para poder dar una explicación certera a estas observaciones”, señaló otro de los autores del estudio, el doctor Pritchard.
Finalmente, el equipo investigador exigió “mejores herramientas” para explicar cómo los cambios en el comportamiento de los glaciares afectará el nivel del mar y advierten de que esta “dinámica de adelgazamiento” va propagándose por todas las latitudes de los territorios helados del planeta.