Posteado November 11, 2010 a 7:44 am por pepeFeed Articulos
Aprender Sin Miedo, la campaña de Plan para erradicar la violencia contra los niños y las niñas en las escuelas, apunta a marcar una radical diferencia en las vidas de millones de niños y niñas en todo el mundo que sufren hostigamiento escolar, castigo corporal y abuso sexual.
Los escolares de 21.000 centros educativos en toda España tendrán la oportunidad de trabajar en sus aulas los valores de ‘Reflexionar, Colaborar y Compartir’ a través de los programas educativos de Aldeas Infantiles SOS.
En este curso escolar 2010/2011, ‘Los Valores desde Aldeas Infantiles SOS‘ alcanza su décimo tercera edición dirigido a niños de entre 4 y 12 años. Por otra parte, el programa ‘Párate a pensar‘, enfocado a jóvenes de entre 12 y 16 años, alcanza su séptimo año.
Este año, como novedad, la Organización invitará a los más pequeños a pasar de la teoría a la práctica, con actividades enfocadas al conocimiento de las ONG’s y la ayuda a la infancia y juventud más desfavorecidas.
En total, 21.000 colegios e institutos públicos y privados de toda España formarán parte de esta iniciativa basada en un aprendizaje efectivo día a día en diferentes situaciones de su vida cotidiana.
El investigador en educación Sugata Mitra aborda uno de los mayores problemas de la educación: los mejores profesores y las mejores escuelas no están donde más se los necesita. En una serie de experimentos de la vida real yendo desde Nueva Delhi, pasando por Sudáfrica, hasta Italia, le dio a los niños acceso auto-supervisado a la web y vio resultados que podrían revolucionar cómo pensamos acerca de enseñanza.
La ONG Peace One Day y Skype han anunciado este martes el lanzamiento de Global Education Resource, un material educativo diseñado para jóvenes de entre 12 y 18 años y disponible en internet ideado para que “los estudiantes demuestren su compromiso y su capacidad individual para conseguir un cambio positivo en su comunidad y en el mundo”.
Según ha explicado la organización, el material está disponible en formato de revista ‘on-line’ en seis idiomas, lo que contribuirá a que se puedan “ofrecer recursos educativos a todos los colegios del mundo y motivar así a toda una generación para que se convierta en el motor que logre cumplir el sueño de un mundo unido y sostenible”.
Para crear este nuevo proyecto Peace One Day se ha basado en los materiales de otros programas educativos de éxito en Reino Unido y Estados Unidos, donde ya hay unos 5.000 educadores que los utilizan. En total, incluye 13 lecciones sobre asuntos como la cooperación intercultural, la ciudadanía global, la no violencia, la erradicación del acoso escolar y la relación entre sostenibilidad y paz.
Sus creadores sostienen que esta documentación se ha diseñado “para fomentar los debates positivos sobre cómo crear un mundo mejor”, motivo por el que contienen una lección dedicada a la cooperación intercultural en la que los estudiantes pueden compartir sus ideas sobre la paz con otros estudiantes de todo el mundo a través de videollamadas de Skype.
Las videollamadas de Skype permiten a los jóvenes de todas las nacionalidades compartir experiencias reales y debatir sus ideas, “ofreciendo una ventana a otras culturas y ampliando su conocimiento y comprensión del mundo”, explica la organización (www.peaceoneday.org/es)
Joana es una niña boliviana de cinco años que se encuentra actualmente dentro de los 21.817 niños discapacitados de Bolivia, de los que aproximadamente 7.000 no asisten a la escuela. Los motivos de la falta de escolarización de estos niños son varios: la falta de recursos de los padres, la carencia de profesores cualificados y, en muchos casos, el miedo de las propias familias, que ocultan a sus hijos con problemas por temor a ser discriminados.
Sin embargo, Joana ya asiste a un centro infantil de la Fundación Mario Losantos del Campo, donde fue recibida por sus compañeros de clase con saludos y abrazos, gestos habituales en esta escuela pero no para su madre que al verlo confesó que era la primera vez que veía a su hija rodeada de otros niños.
En este sentido, la fundación señala que como muchos otros pequeños con síndrome de Down, hasta ahora no había podido acceder a una escuela pública, ya que en la capital boliviana apenas existen colegios que admitan a niños con discapacidad en sus aulas. Mientras, los centros de educación especial no superan la media docena y sus precios sólo son accesibles para las familias más acomodadas.
La Fundación Mario Losantos del Campo es una entidad sin ánimo de lucro que trabaja para contribuir en el desarrollo integral del ser humano mediante acciones específicas centradas en el ámbito de la salud y la educación.
Un total de 101 millones de niños en el mundo no pueden ir a la escuela, “y lo más importante es que 40 millones no pueden porque viven en países en conflicto, y 45 millones porque los países en que viven no disponen de los recursos necesarios”, según ha asegurado la directora ejecutiva de Unicef España en el acto de presentación del programa ‘Escuelas para África’.
Desde que se puso en marcha esta iniciativa, en colaboración con Ikea y El Corte Inglés, “se ha conseguido en los últimos cinco años que 3,6 millones de menores vayan a la escuela”, y junto a la Sociedad de Hamburgo (Alemania) y a la Fundación Nelson Mandela no sólo se consigue que los niños asistan a clase, sino que se garantiza “higiene, protección frente a la violencia y al abuso, y la igualdad entre niños y niñas”.
Además, ha señalado que con este proyecto, que se lleva a cabo en once países de África, se pretende que para 2015 “puedan ver realizado su derecho a la educación ocho millones de menores”.
‘Escuelas para África’ es un proyecto llevado a cabo por UNICEF, la Fundación Nelson Mandela y la Sociedad de Hamburgo “para promover el acceso a la educación básica de millones de niños”, especialmente niñas, en Angola, Malawi, Mozambique, Ruanda, Sudáfrica y Zimbabue.
Charles Leadbeater fue a buscar nuevas formas radicales de educación… y las encontró en las favelas de Río y en los barrios pobres de Kibera, donde algunos de los niños más pobres del mundo están encontrando nuevas formas de transformación de aprendizaje. Y este tipo de escuela, informal, perturbador, dice él, es lo que deben llegar a ser todas las escuelas.
Una delegación de alumnos de Secundaria de todo el país, que participaron en el última edición de la propuesta educativa de Intermón Oxfam‘Conectando Mundos’, han debatido los últimos tres días, sobre el fenómeno de las migraciones, sus consecuencias en la vida de las personas y su relación con el desarrollo.
Una vez terminados los encuentros territoriales celebrados en Madrid, Bilbao, Zaragoza, Barcelona, Valencia y La Coruña, los jóvenes han presentado las conclusiones de su trabajo en este encuentro estatal, que ha tenido lugar en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).
‘Conectando mundos’ es un espacio educativo alternativo que se desarrolla a través de una plataforma ‘on-line’ para promover la participación y el intercambio entre estudiantes de diferentes realidades culturales, económicas y sociales. Su objetivo es iniciar procesos de trabajos cooperativos, participativos y democráticos a través de las nuevas tecnologías.
En esta séptima edición, el alumnado analizó de forma crítica durante seis semanas las causas y las consecuencias de las migraciones a través de propuestas específicas elaboradas de acuerdo a la edad de los grupos de trabajo. Así, los alumnos abordaron diferentes problemáticas sociales como los derechos laborales, el cambio climático y la pobreza.
“Queremos sumarnos a un esfuerzo conjunto por respetar los derechos de las personas migrantes. Queremos una integración que sea equitativa. Que no sólo implique esfuerzos por parte de las personas que migran, si no por parte de todos y todas, en una sociedad multicultural”, han afirmado los y las estudiantes en el acto de clausura de la séptima edición de la plataforma educativa Conectando mundos, que este año, bajo el nombre de “Sueños de golondrina” ha reflexionado sobre el fenómeno de las migraciones.
La ONG Save the Children ha denunciado que la situación de los niños y niñas de Haití sigue siendo “crítica” ya que, al estar desplazados y rodeados por escombros, “son mucho más vulnerables a sufrir enfermedades, abusos y explotación”, al tiempo que indicó que continúan “sin lo más básico”.
A través del informe, ‘Tres meses después del terremoto’, esta organización subrayó que el sistema educativo de Haití “sigue en ruinas” por lo que “sus oportunidades de futuro están comprometidos” y recordó que el terremoto que devastó la isla el pasado 12 de enero afectó a más de tres millones de personas y dejó a más de un tercio sin hogar”.
Según explicó el director de Save the Children, Alberto Soteres, “los efectos del terremoto son terribles, no cabe exageración alguna. Los niños y niñas continúan viviendo en campamentos atestados de gente y en ciudades llegas de escombros y muy pocas familias pueden proporcionar a sus niños lo más básico sin ayuda. Los niños y niñas de Haití continúan en una situación altamente vulnerable”.
No obstante, indicó que desde hace tres meses, esta organización, en coordinación con las autoridades haitianas, la comunidad internacional y las organizaciones internacionales, ha llegado aproximadamente a 553.000 personas (240.000 niños) con ayuda de emergencia. Así, apuntó que trabaja en la capital, Puerto Príncipe, y en Léogâne, Jacmel, Petit Goâve y las áreas cercanas, donde proporciona “alimentos, alojamiento, salud, protección infantil, agua potable, sanidad, educación y una forma conseguir un sustento a las familias afectadas por el seísmo”.
Por último, señaló que en este tiempo también ha proporcionado materiales para construir refugios a 7.500 hogares; ha dado acceso a agua potable y aseos a más de 221.000 personas; ha tratado a más de 23.000 niños y adultos a través de clínicas móviles y equipos sanitarios y proporcionado ayuda especializada y consejos sobre cómo alimentar y cuidar a los bebés en situaciones límite a miles de mujeres asegurándose de que aquellos tienen necesidades nutricionales especiales, entre otras tareas desarrolladas.
El Gobierno haitiano ha puesto en marcha un plan para reabrir las escuelas de forma progresiva desde ayer, lunes 5 de abril, casi tres meses después del terremoto, con el fin de devolver a los niños del país cierto grado de normalidad y, además, garantizar que reciben comida caliente, una comida que para muchos será la única que tomen en todo el día.
Hat que tener en cuenta que los niños de Haití “no están preparados” para volver a sentarse en un pupitre a estudiar. “Ahora tienen que jugar y cantar, actividades necesarias para superar el trauma del terremoto y que les devuelvan el sentimiento de normalidad”, según explicó la oficial del Programa Mundial de Alimentos (PAM) de la ONU Monste Barroso, en la escuela familia San Vicente de Paúl de Puerto Príncipe, que fue visitada el pasado viernes por la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, y la secretaria de Estado de Cooperación, Soraya Rodríguez.
Los cimientos de la escuela siguen en pie, pero su fachada tiene aún enormes boquetes causados por el seísmo y las instalaciones no han sido declaradas “seguras” por el Ministerio de Educación local. Por eso, en ésta como en muchas otras escuelas, las clases comenzarán progresivamente y bajo tiendas de campaña, el mismo espacio en el que siguen viviendo, en refugios temporales, 1,3 millones de personas en todo el país.
Aún no hay clases, pero esta escuela desempeña ya un papel importante en la reconstrucción, porque cada día da comida caliente –raciones de 800 calorías– a unos 400 niños de entre cuatro y 14 años. Alimentación y escuela son un tándem perfecto: la ración de comida es un incentivo para que los niños sean escolarizados y, a la inversa, la escuela les garantiza una nutrición adecuada. De hecho, el Gobierno haitiano ha pedido al PAM que empiece a dar raciones diarias en todas las escuelas del área metropolitana de Puerto Príncipe, con lo que esta agencia de la ONU superará con creces su previsión inicial de atender a 800.000 niños en todo el país, explicó la danesa Anne Poulsen, también del PAM.