Posteado November 19, 2009 a 8:43 am por pepeFeed Articulos
Todos los habitantes del planeta dependemos, cada vez más, de un menor número de grandes multinacionales, en un monopolio global: Monsanto controla el 90% de las semillas transgénicas. Microsoft tiene un 88,26% de la cuota del mercado en software informático, seguida por Apple con Mac con un 9,93%. Cada día 150 millones de personas en todo el mundo compran un producto Unilever sin ni siquiera saberlo. Mc Donald’s sirve 58,1 millones de comidas diarias en todo el mundo..
De las 100 economías más grandes del mundo, 51 son empresas. Los estados pierden poder al mismo ritmo que las grandes empresas lo ganan. La globalización ha generado un nuevo contexto que requiere una redefinición de las reglas de juego para la sociedad global del siglo XXI.
En este contexto surge el debate en torno a la Responsabilidad Social Corporativa o de las empresas (RSC), que se plantea como el punto de partida desde el cual replantearse el equilibrio entre el desarrollo económico, la sostenibilidad ambiental y el desarrollo social necesarios para construir el nuevo tipo de sociedad que queremos. Aunque se está produciendo un incremento paulatino del interés por la Responsabilidad Social Corporativa, tanto en círculos empresariales como en el ámbito social, el proceso está siendo lento.
Es el momento de que nos planteemos qué tipo de sociedad queremos construir y qué papel debemos jugar para contribuir a su desarrollo. Debemos asumir el rol de personas consumidoras, trabajadoras y opinión pública implicadas en la aplicación de los modelos responsables en todos los ámbitos de actuación de las empresas.
En la actualidad existen tantas organizaciones solidarias como necesidades a cubrir. En ocasiones, el aluvión de noticias negativas que recibimos nos puede llevar a la desesperación y al abandono del sueño de conseguir un mundo mejor.
Es en momentos como este que las palabras del poeta Miquel Martí i Pol nos pueden ayudar: Tot està per fer i tot és possible (Todo está por hacer y todo es posible). Perseguir sueños es la única forma de conseguirlos.
Confiar en una organización u otra sólo depende de la experiencia personal y el objetivo de este artículo es compartir mi vivencia con la ONGSED (Solidaridad, Educación y Desarrollo).
SED es una ONG para el desarrollo, sin ánimo de lucro y de ámbito estatal. Trabaja con grupos sociales desfavorecidos tanto en América Latina (Paraguay, Bolivia, Perú, Honduras, El Salvador, Guatemala y Venezuela), África (Tanzania, Ghana, Costa de Marfil, Kenia, Chad), Europa (Rumania y Hungría) desde 1992. Asimismo desarrolla campañas de ayuda y también de sensibilitzación en España.
Sus objetivos principales son responder a la necesidad de educar en la justicia y la solidaridad en los centros escolares así como solidarizarse con los países más empobrecidos.
Existen diferentes formas de colaboración:
- Voluntariado: sensibilización y educación, denuncia de injusticias y apoyo local a los proyectos.
- Cooperación: estancias de larga duración en países del Sur para colaborar con los proyectos permanentes mayoritariamente durante los meses de verano.
- Colaboración económica: aportaciones únicas o aportaciones periódicas.
SED forma parte de la Coordinadora Nacional de ONGD - España firmando su código de conducta. Sus diversas sedes también han suscrito los compromisos de las Coordinadoras Regionales de ONGD.
Poder compartir con sus voluntarios y trabajadores el día a día te hace dar cuenta de lo difícil que es gestionar los recursos para ayudar al máximo número de gente posible. Se hace necesario organizar actos, campañas, boletines, libros, dinámicas, etc. Además, ponen igual énfasis en trabajar con los destinatarios de sus proyectos como en la educación en la solidaridad para niños y jóvenes de nuestro país.
Conseguir el final de las injusticias es posible si realmente luchamos para ello. Saber que no estamos solos en esta ardua y contínua tarea ayuda a levantarnos cuando a nuestro alrededor parece que todo está perdido.
Cambiar el mundo está en nuestras manos, ¿te apuntas?